Mes del Agua: el rescate de alimentos como una de las claves para cuidar este recurso esencial

En el marco del Mes del Agua, desde Aguas Misioneras se pone el foco en una problemática global que interpela tanto a los sistemas productivos como a los hábitos de consumo: la pérdida y el desperdicio de alimentos. Más allá de su impacto social, este fenómeno tiene una relación directa con el uso y la conservación del agua, uno de los recursos más valiosos del planeta.

A nivel mundial, se estima que alrededor del 13% de los alimentos se pierde entre la cosecha y la venta minorista, mientras que cerca del 19% de la producción total se desperdicia en hogares, comercios y servicios gastronómicos. Estas cifras reflejan no solo una ineficiencia en la cadena alimentaria, sino también el desaprovechamiento de millones de toneladas de recursos naturales.

Cada alimento que se pierde implica también la pérdida del agua utilizada para su producción, además de tierra, energía, trabajo y capital. A esto se suma el impacto ambiental que genera la disposición final de los residuos orgánicos en vertederos, donde contribuyen a la emisión de gases de efecto invernadero, profundizando los efectos del cambio climático y afectando la seguridad alimentaria global.

En este contexto, el rescate de alimentos surge como una estrategia clave para avanzar hacia sistemas más sostenibles. La recuperación y redistribución de alimentos aptos para el consumo no solo permite reducir el desperdicio, sino también optimizar el uso de los recursos involucrados en su producción.

Desde esta perspectiva, Gionas Borboy, fundador de Red Alimendar, destaca la importancia de repensar la manera en que producimos, distribuimos y consumimos alimentos. Su trabajo pone en evidencia que es posible articular acciones concretas para reducir el descarte, generar impacto social positivo y contribuir al cuidado del ambiente.

El enfoque integral que propone vincula directamente el rescate de alimentos con la gestión responsable del agua, entendiendo que cada decisión en la cadena alimentaria tiene consecuencias sobre este recurso. Reducir el desperdicio no es solo una cuestión de eficiencia, sino también un compromiso con el futuro.

En el Mes del Agua, Aguas Misioneras invita a reflexionar sobre estos vínculos y a promover prácticas más conscientes. Porque cuidar el agua también implica cuidar los alimentos, optimizar su uso y asumir un rol activo en la construcción de un modelo más sustentable.

#SOMOSAGUA: por un futuro donde cada gota cuenta.