Destacan que es un alivio significativo para el sector de la mandioca la suspensión del canon hídrico

La industria mandioquera de Misiones consiguió un alivio sobre sus costos operativos con la suspensión transitoria del canon por el aprovechamiento del agua para las empresas, cooperativas y productores que adhieran al convenio. Desde el sector destacaron el impacto de la medida, aunque remarcaron que todavía persisten otros costos que condicionan la actividad, en un año en el que la producción de fécula volverá a caer.

Fernando Alberto Witzke, presidente de la Cámara Empresarial Clúster de la Mandioca Misionera, explicó que el acuerdo establece un beneficio para las industrias que utilizan agua en el procesamiento de la mandioca. La medida comenzó a regir el 1 de septiembre de 2026 y se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2027, siempre que los establecimientos adheridos cumplan con las condiciones previstas.

“No vamos a pagar más el canon de agua en la industria desde el primero de septiembre al 31 de diciembre del año 2027”, explicó Witzke, quien consideró que se trata de un alivio significativo para una actividad que utiliza grandes volúmenes del recurso durante sus procesos productivos.

Según detalló, las industrias que elaboran fécula consumen entre 15.000 y 25.000 litros de agua por hora. En ese contexto, estimó que el canon representa entre el 1% y el 3% de los costos de cada establecimiento, dependiendo de sus características y nivel de consumo.

“Es un ítem importante dentro de los costos”, sostuvo el dirigente, y señaló que la suspensión permitirá evitar un desembolso mensual que, en el contexto actual, representa un alivio para las empresas del sector.

Un beneficio condicionado al uso responsable del agua

La suspensión del canon no será automática para todos los integrantes del Clúster. Cada empresa, cooperativa o productor interesado deberá adherir individualmente al régimen y asumir una serie de compromisos vinculados con el uso eficiente, responsable y sustentable del recurso hídrico.

Entre las obligaciones se encuentran prevenir pérdidas y consumos innecesarios, mantener adecuadamente las instalaciones de captación y utilización del agua e incorporar mejoras destinadas a optimizar los procesos productivos.

También deberán evaluar la implementación de mecanismos de recuperación, recirculación y reutilización del agua cuando resulte técnica y económicamente viable, además de colaborar con los relevamientos y controles sobre el aprovechamiento del recurso.

El acuerdo contempla, además, la conformación de una Mesa de Trabajo y Seguimiento para analizar la evolución del régimen, promover buenas prácticas y avanzar en propuestas que permitan compatibilizar la actividad industrial con el cuidado del agua.

El incumplimiento de las condiciones podrá derivar en la exclusión individual del beneficio. La suspensión tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2027 y, desde el 1 de enero de 2028, volverán a aplicarse las disposiciones que estén vigentes en ese momento.

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La medida llega en un año de fuerte caída productiva

El alivio sobre el canon se da en un escenario complejo para la industria mandioquera, que viene registrando una reducción sostenida de los volúmenes procesados.

Witzke explicó que en 2024 las industrias que integran la Cámara elaboraron alrededor de 100 millones de kilos de mandioca. En 2025, ese volumen descendió a 83,5 millones y para este año las estimaciones indican que apenas superarán los 50 millones de kilos.

La caída también se refleja en la producción de fécula. Durante 2024 se elaboraron aproximadamente 24 millones de kilos, mientras que en 2025 el volumen se ubicó en torno a los 19 millones. Para 2026, desde el sector calculan una producción de entre 12 y 13 millones de kilos.

Esto representa una nueva reducción, cercana al 40% respecto del año pasado, en una actividad que además enfrenta una demanda interna superior a la capacidad actual de producción.

El faltante de fécula se cubre con importaciones

De acuerdo con Witzke, el mercado interno requiere aproximadamente entre 20 y 25 millones de kilos de fécula por año, aunque el consumo varía según el comportamiento de la economía.

Con una producción nacional que no alcanzaría esos niveles, la diferencia debe ser cubierta mediante importaciones. “Esos kilos que faltan son importados”, explicó el presidente del Clúster.

El dirigente también vinculó la menor demanda con la situación económica general. “La falta de recursos hace que por ahí se trabaje menos y no hay tanta demanda de la fécula”, señaló.

En este contexto, la reducción de costos adquiere especial relevancia para las industrias que buscan sostener su actividad y recuperar volumen de producción.

Fuente: Misiones Online