Cada 16 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar la atmósfera y destaca los resultados alcanzados mediante la cooperación entre la ciencia, los gobiernos y la sociedad.
Un escudo esencial para el planeta
La capa de ozono absorbe buena parte de la radiación ultravioleta que llega a la Tierra. Sin esta barrera, la exposición a esos rayos sería considerablemente mayor, con consecuencias para la salud humana y para numerosas formas de vida. Su deterioro se relaciona con la liberación de determinadas sustancias químicas utilizadas, especialmente, en antiguos equipos de refrigeración y aire acondicionado, aerosoles, espumas y sistemas de extinción de incendios.
La confirmación científica del deterioro de la capa de ozono impulsó una respuesta internacional sin precedentes. En 1985 se aprobó el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, que estableció un marco de cooperación para investigar el fenómeno y adoptar medidas conjuntas.
Dos años más tarde se firmó el Protocolo de Montreal, orientado a controlar y eliminar gradualmente la producción y el consumo de sustancias responsables del agotamiento del ozono. El acuerdo regula cerca de un centenar de compuestos químicos y establece cronogramas diferenciados para reducirlos hasta su eliminación.
Gracias al compromiso sostenido de la comunidad internacional, se avanzó en la sustitución de numerosas sustancias perjudiciales y comenzó el proceso de recuperación de la capa de ozono. En 2009, el Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal se convirtieron en los primeros tratados de las Naciones Unidas en alcanzar la ratificación universal.
Este trabajo continúa a través de la Enmienda de Kigali, acordada en 2016, que propone disminuir progresivamente el uso de hidrofluorocarbonos (HFC). Aunque estos gases no dañan directamente la capa de ozono, poseen un elevado potencial de calentamiento global.
Pequeñas acciones que también contribuyen
El cuidado de la capa de ozono requiere políticas internacionales, innovación tecnológica y decisiones responsables en la vida cotidiana. Algunas acciones que ayudan a protegerla son:
-Elegir productos libres de sustancias que dañen la capa de ozono.
-Realizar controles y mantenimientos periódicos en heladeras, aires acondicionados y otros sistemas de refrigeración.
-Reparar las posibles fugas de gases refrigerantes con personal especializado.
-Disponer correctamente los equipos que llegan al final de su vida útil.
-Evitar la liberación de refrigerantes y promover su recuperación o reciclado.
-Optar por tecnologías eficientes y de menor impacto ambiental.
La atmósfera, los bosques, el suelo, el agua y la biodiversidad forman parte de un mismo sistema. Cada acción destinada a proteger uno de estos componentes contribuye al equilibrio ambiental y al bienestar de las generaciones presentes y futuras.
En el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, desde Aguas Misioneras S.E. destacamos el valor de los acuerdos colectivos y reafirmamos la importancia de promover hábitos responsables.


