Montañas y glaciares: las torres de agua del mundo en riesgo

Las montañas y glaciares del mundo, considerados por la UNESCO como las “torres de agua” del planeta, cumplen un papel esencial en el ciclo hidrológico global y son fuente clave de agua dulce para más de 2.000 millones de personas. Sin embargo, el cambio climático los pone en peligro, alterando drásticamente su capacidad de almacenamiento y liberación de agua.


La edición 2025 del Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de las Naciones Unidas pone el foco en las aguas de montaña, en particular la criosfera —la parte del sistema terrestre cubierta por agua en estado sólido, como nieve, glaciares y permafrost—, reconociendo su valor estratégico para la seguridad hídrica, alimentaria, energética y económica de regiones enteras, tanto de montaña como de llanura.


Un recurso vital para el presente y el futuro


Las montañas almacenan agua durante las estaciones frías en forma de nieve y hielo, y la liberan de forma progresiva durante el deshielo estacional. Este proceso alimenta ríos, humedales y acuíferos que abastecen comunidades enteras, sostienen la biodiversidad, y garantizan el funcionamiento de industrias estratégicas como la agricultura, la energía hidroeléctrica y el turismo.


Pero los datos son alarmantes: los glaciares de montaña están perdiendo masa a un ritmo acelerado, y de continuar el calentamiento global entre 1,5 °C y 4 °C, podrían desaparecer entre el 26 % y el 41 % de ellos hacia el año 2100. Esta pérdida no solo afecta la disponibilidad de agua, sino que también incrementa los riesgos de inundaciones, aludes, deslizamientos de tierra y otros eventos extremos.


Impacto en cascada: lo que pasa en la cima no queda en la cima


El deshielo del permafrost y la disminución del albedo (reflexión de la luz solar) por la acumulación de hollín, polvo o microorganismos sobre la nieve, intensifican aún más el derretimiento. Estas alteraciones afectan la calidad y cantidad del agua, la estabilidad de los suelos y la infraestructura, con consecuencias directas para comunidades ubicadas a miles de kilómetros río abajo.


Además, se proyecta una mayor variabilidad en los caudales de agua, lo que representa un enorme desafío para la planificación y gestión de los recursos hídricos. Las economías rurales y urbanas dependen de la regularidad de estos ciclos, ahora amenazada por patrones de precipitación erráticos e impredecibles.


Llamado a la acción: proteger la cima para cuidar la base


En el marco del Año Internacional de la Preservación de los Glaciares, La ONU hace un llamado urgente a valorar y proteger estos ecosistemas frágiles y estratégicos. Las decisiones que tomemos hoy determinarán si las generaciones futuras podrán seguir contando con estas vitales reservas de agua dulce.


Dato clave: En solo tres décadas (1985–2014), más de 39.000 personas murieron por eventos geológicos vinculados al retroceso glacial en regiones de montaña, con pérdidas económicas que superaron los 56.000 millones de dólares.


En Misiones: Aunque nuestra provincia no cuenta con glaciares, el cuidado de las fuentes de agua y la conservación de nuestra selva cumplen una función similar a escala regional, regulando el clima y el régimen hídrico. Aguas Misioneras reafirma su compromiso con una gestión sostenible del agua, en armonía con los ecosistemas.